Sir Charles Tevez

De la mano del Apache, Manchester United se coronó por segundo año consecutivo en Inglaterra, después de un final apretado. Le ganó 2 a 0 como visitante al Wigan y dejó con las ganas al Chelsea, que empató 1 a 1 con Bolton.
El Manchester United logró su 17º título de Liga de Inglaterra tras superar como visitante a Wigan por 2-0 y librarse definitivamente del acoso al que fue sometido en el tramo final por el Chelsea, que terminó en la segunda plaza y que fue incapaz de ganar su encuentro frente al Bolton, en Stamford Bridge (1-1).

El conjunto de Alex Ferguson, que logra su décima corona en la Premier desde como DT del United, no desperdició el hecho de afrontar la última fecha del campeonato con todo a favor y sólo dependiendo de sí mismo.

Un penal transformado por el portugués Cristiano Ronaldo a la media hora de juego tranquilizó el ánimo de los Reds. Ferguson tiró de toda su artillería para celebrar el éxito. Incluyó entre los titulares al mermado Wayne Rooney, a pesar de la hernia que condiciona su rendimiento. Y también a Carlos Tevez, que participó de 37 de los 38 partidos del Manchester en la Premier.

Pero fue el galés Ryan Giggs el que redondeó la faena para el United minutos después de que el Chelsea se adelantara en Stamford Bridge frente al Bolton con un tanto de Shevchenko y dejara a expensas de un gol el desenlace de la Liga.

El volante de Cardiff, con casi 35 años, se ha convertido en el futbolista que más partidos ha disputado con el United. En el choque ante el Wigan igualó al mítico Bobby Charlton (758 apariciones), al que superará en cuanto irrumpa al terreno de juego en la final de la Liga de Campeones, dentro de diez días, justamente contra Chelsea, en Moscú.

Giggs marcó el tanto de la tranquilidad para el United, al que llegó en 1990. A diez minutos del final. Es el tanto 144 para el galés. Al final, un tanto de Kevin Davies, en el último minuto, frustró la victoria del Chelsea, dio el empate al Bolton y sentenció el éxito del Manchester United, el segundo consecutivo.

Fue el primer título para Carlos Tevez en Europa, después de que en la temporada pasada salvó al West Ham del descenso. En su primer año con el Manchester el de Fuerte Apache se dio el lujo de dar la vuelta olímpica con la bandera argentina sobre sus hombros. Pero eso no es todo, Tevez se puede convertir en el primer jugador sudamericano en conseguir la doble corona en un año, después del mítico Alfredo Di Stéfano con el Real Madrid. Siempre y cuando el Manchester logre también quedarse con la Champions League.

(click en la foto para descargar)

ESPECIAL: Leyenda del Cañoncito

Un hombre venerado, añejado en gloria y ya en las vecindades de su propio centenario, vive con hidalguía la parafernalia desatada porque Martín Palermo le ha empardado su récord como goleador de Boca. Igual, el orgullo por esa hazaña, nadie la ha disfrutado setenta años como el caso de Francisco Varallo.
Pancho era el prototipo del atacante central con munición pesada en sus pies. Un Cañoncito, como lo grafica su sobrenombre, en tiempos de terminología guerrera para goleadores de ese tipo. Como el Mortero de Rufino (Bernabé Ferreyra) o en ficción, el Cañonero de Giles, personaje del film protagonizado por Luis Sandrini.
¿Cómo jugaba? Datos objetivos: 180 goles para Boca en torneos oficiales, desde el primer partido del profesionalismo, en 1931 hasta su retiro, a fines de 1939 (problema de meniscos), a los 29 años de edad; campeón en 1931, en 1934 y en 1935; goleador máximo en dos campeonatos; de Boca, varias veces. Y pateador de penales (acertó 18 de los 22), entre otras evidencias. Porque convirtió en otros torneos, y ya de Gimnasia venía goleador (1927/30).
Por testimonio de quienes lo vieron jugar, e interpretación del contexto histórico, Pancho acababa lo que tejían los cuatro que iban a sus costados. Para eso, además de su pegada, se perfilaba, insinuaba la cortada con su pique, era encarador. No lo frenaban así no más. La metía como viniera, con pimienta y puntería.
La pegó del todo cuando fue de 9-9, porque al principio lo ponían de 8 ó 7. Alguna vez comentó el acierto de su movida: “Fue Roberto Cherro, gran amigo y consejero, quien me dijo que jugara en el área, que me olvidara de buscar la pelota abajo”. Entonces, su yeite fue que jugaran para él. Había arrancado como 8 ofensivo, entre Tarascone y Vargas, con Cherro de 10 armador y Alberino de 11. También 7. Hasta que ya de 9, funcionó “la cortada a Varallo”.Eran tiempos de dos zagueros centrales, con dos halves que atendían los costados, donde se asociaban las alas 10-11 y 7-8. Los del fondo cubrían desbordes por los laterales y el 5 retrocedía.

Se vivía una transición de ese sistema, el Método, a la WM, con una distribución más equilibrada. Varallo fue el 9 de un trío central. A su derecha, Benítez Cáceres, virtual doble punta de área. Del otro lado, Cherro, el conductor. Desde las rayas llegaban centros. Y Pancho la metía seguido.
Boca Juniors Pasión

Boca vino con las manos vacías

Por una nueva fecha por la Copa Libertadores, Boca no pudo en Chile contra Colo Colo. El equipo de Carlos Ischia no jugó bien, y no logró conquistar el partido. Perdió 2-0 ante los chilenos, y además resultó lesionado Riquelme, quién tuvo que retirarse del partido por una molestia en el aductor derecho, una ausencia que le dolió a más de uno.

El quipo chileno estaba decidido a no dejar pasar por alto ninguna jugada del xeneize, y asi fue. Con una clara y dura marcación, por parte de Barrios y Biscayzacú, lograron desiquilibrar tanto a Paletta como a Cáseres.
Boca no lograba encontrar los espacios para poder marcar, algo que al rival se le hacía mucho más fácil. El equipo del cacique encontraba varios espacios en el fondo de la cancha. No habían pasado 2 minutos cuando, Colo Colo, con un desborde y centro atras convirtió el primer tanto.
Boca no hallaba lugar para poder convertir y el tiempo seguía corriendo. Los de Ischia estaban débiles en defensa y ,además, no lograban llegar al arco contrario.
Fue así como a lo 34, nuevamente, los locales encontraron un nuevo espacio para poder agrandar el marcador. Sin nadie que lo retenga, y con un pase desde la banda derecha, Biscayzacú recibió la pelota justa para poder cabezear y así convertir el segundo y último tanto de la noche. Ledesma se encontraba desconectado y Battaglia tuvo que luchar, prácticamente, solo. Vargas también estaba aislado del encuentro, por lo que la pelota no le llegaba mucho a Román y por ende Palacio y Palermo no tuvieron mucha actuación.
Ya en el segundo tiempo Boca tuvo un cambio rotundo de actitud, y si no fuera por la brillante actuación del arquero (ex-Boca) Cristian Muñoz, la historia hubiera cambiado. Varios ataques sorpresivos, aunque no definidos, hicieron que el arquerito se convirtiera en la figura del encuentro. Con uno menos en la cancha (Morel expulsado), Boca no pudo definir y se trajo las manos vacías de Chile.
Al final Boca lo intentó pero no lo logró. Ahora está tercero en el grupo y espera por una revancha en la Bombonera. Pero lo que más preocupa en este momento es, sin duda, la lesión de Román, quién sufrió una lesión en su aductor derecho luego de ejecutar un tiro libre.
Los xeneises esperan una pronta recuperación, porque de ser así el partido de vuelta se le puede complicar mucho a los de Ischia, quién deberá encontrar una variante que le resulte efectiva.

Luciana Franco