Boca en Huracan

El presidente de Boca Juniors, Pedro Pompilio, aseguró que el equipo xeneize jugará de local el próximo semestre en el estadio de Huracán, debido a que La Bombonera será refaccionada para agrandar en 7.000 localidades su capacidad y darle mayor comodidad a los socios.
“Las otras opciones eran Racing, pero allí también hace de local Independiente, y San Lorenzo, pero la verdad es que los hinchas de Boca no quieren ir a esa cancha”, expresó Pompilio.
En una comida organizada por el empresario Daniel Angelici -hombre de confianza del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri- de la que participaron 300 socios que apoyan su candidatura, Pompilio dijo que con las reformas que se harán en el estadio auriazul “los hinchas podrán cumplir el sueño de comer pizza en las tribunas de La Bombonera”.
Esta referencia es porque “se remodelarán los locales gastronómicos para que puedan vender esa comida que tanto identifica a los boquenses”.
El directivo confirmó además que se le renovará el contrato al goleador Martín Palermo, “por un año más” y reveló que el presidente de la AFA, Julio Grondona le prometió que a partir del próximo torneo los hinchas de Boca no tendrán restricciones cuando el equipo juegue de visitante.
“Julio Grondona se comprometió a que desde el próximo campeonato se termine la restricción que los demás equipos le imponen a Boca en la venta de entradas, y que genera que miles de hinchas se queden afuera”, acotó.
Agregó que “ya quedó demostrado que cuando nosotros limitamos el ingreso a La Bombonera fue porque los organismos de seguridad nos achicaron la cancha y no por capricho”.
Fuente La Nueva Provincia

Boca a lo Boca

En el templo de los templos, en el Coliseo Xeneise, ahi donde los mas grandes se vuelven pequeños, y los que mas brillan dejan de hacerlo, Boca dió un espectaculo hermoso, que se llama futbol, y aun mas hermoso, si lo decoramos con 50 mil personas alentando.
El xeneise necesitaba 5 goles para no depender de nadie, y por eso a los 20 del primer tiempo ya ganaba 2 a 0.
El primero fue de Paletta a los 9 minutos de cabeza, 5 minutos despues se retiraria lesionado. A los 20 Jesús Dátolo con una joyita pone el marcador 2 a 0 y parecia que Boca le hacia 15 no 5, pero fue ahi donde Maracaibo se propuso que no le hagan mas goles, hizo todo mal pero Boca tambien hizo todo mal y el 1º tiempo se perdia en el 2 a 0. La noticia que llegaba de Chile, era que Colo Colo ganaba 1 a 0, buena para Boca ya que tenia que hacer 4 y no 5.
La segunda etapa el equipo de Ischia estaba totalmente tirado al ataque, queriendo conseguir esos 2 goles que le hacian falta, en los primeros 5 minutos Rodrigo se pierde 4, si 4 ocasiones de gol clarisimas, y Boca seguia sin encontrar el tercero, Palermo no llegaba a ninguna, Roman, desconocido no hacia bien los pases, Battaglia se sacrificaba en el medio de la cancha y los de atras eran 4 delanteros mas. Cruzando la Cordillera, el Atlas de Miguelito le empataba al Colo Colo, por eso se escuchaban cada vez mas murmullos en la Bombonera, si el xeneise solo necesitaba un gol mas, hasta que…….. el genio frotó la lampara que tiene en el botin derecho, y aunque nos hizo suspirar a todos porque no pateaba nunca, Roman, el torero, le pica la pelota a Henao, y la redonda entra picando lentamente contra el palo derecho.
Explotan las 50 mil personas que vinieron a ver un partido de futbol y llenaron sus retinas con una obra de arte increible, y se llevaron como yapa el lindo gol de Dátolo.
Boca clasificó, en gran parte a lo hecho por Atlas en Chile, pero por la garra, por encontrar el hueco ante un equipo que tenia una linea defensiva de 6 jugadores, por intentarlo los 90 minutos, porque a pesar de errar goles seguia llendo y llendo al ataque, por eso y por muchas cosas mas el Campeon de América sigue en juego y va a dar mas pelea que nunca.
Esta noche se conocera el equipo rival, los candidatos son Flamengo y Estudiantes de La Plata, Ischia ya eligió y dijo que le gustaria no salir del pais.

Boca Juniors Pasión

El fantasma de la Bombonera

Espíritu inquieto, Palermo apareció con una palomita y le dio el triunfo a un Boca que hace más de un año no pierde de local. Próximas visitas: Maracaibo y River…
No. No es un fantasma ni un espíritu, de esos que habitaría en la Bombonera, como testimonian los empleados del club. Es Martín Palermo (¿un fenómeno sobrenatural por lo inexplicable?), tapándose la cara con su camiseta para festejar el

gol decisivo. Fue una aparición fantasmal del Loco, tras un centro de Palacio que pegó en el palo, para decirle adiós a los otros fantasmas, los que ya sobrevolaban la cancha trayendo una victoria para Newell’s. Boca es así. Asusta. Su estadio, mito urbano si los hay, tiembla y late a la vez. Parkinson y taquicardia, unidos, en un cóctel explosivo para propios y extraños. ¿Será por eso que hace un año que ningún visitante puede irse con los tres puntos? El martes se viene Maracaibo y, dentro de dos semanas, River. Ideal para agigantar esa leyenda que anoche volvió a escribir un nuevo y apasionante capítulo.
“Porque el martes cueste lo que cueste, porque el martes tenemo’ que ganar”. Se mueve la cancha al compás de la gente. Boca ya ganó. Ya se aplaudió casi como si se hubiera ganado un título. Y el pedido espontáneo del hincha es un triunfo en ese partido de Copa que puede marcar un antes y un después en el camino de Boca en este 2008. Como imprevisto invitado, el humo que invade la Capital le da un toque fantasmagórico a la escena. Sin respiro por el olor a quemado. Sin respiro también por los vaivenes que tiene el partido…

Y ahí está él. El goleador letal. El ídolo. El que arenga a la tropa antes de asomarse por el túnel. El que encabeza la fila, portando la cinta de capitán. El que besa paternalmente a Pochi Chávez, dándole aliento. El destinatario del “Paleeeeeermo, Paleeeeermo” que estremece esa caja de resonancia que es el Alberto J. Armando, una vez que metió su cabeza para rebotar la pelota hacia la red y darle los tres puntos a Ischia cuando parecían más cerca del bolsillo de Caruso. Un detalle que lo define como gran oportunista: cuando Palacio mandó el centro pasado, que terminaría pegando en el segundo palo, Palermo estaba entrando al área junto con Schiavi (a quien le ganó dos veces en el gol de Rodrigo). Mientras el defensor se quedó parado, observando el trayecto de la pelota, el Loco siguió el destino de la jugada con sus ojos, pero también con sus pies. No se detuvo. No se quedó esperando pasivamente el desenlace. Con el optimismo que lo caracterizó siempre, en esos escasos segundos quizá pensó que la bola podía pegar en el palo. Tal vez se le cruzó que podía volver hacia el primer palo. ¿Habrá tenido esa corazonada? ¿Tuvo suerte y nada más? ¿O será que a la fortuna hay que ayudarla? Posiblemente dueño de un sexto sentido (al menos en las áreas rivales), Palermo ve cosas que otros no ven.

Habrá que creer, entonces, en un mundo paralelo al real, en una dimensión desconocida, y rendirse ante la evidencia: la capacidad y el olfato goleador de Palermo. Hay 184 goles de azul y amarillo que lo certifican. Después, puede querer pivotear y que la pelota le rebote en su pie y llegue a mitad de cancha. Puede intentar manejar una contra y olvidarse el balón entre sus piernas. Puede pifiarle o mostrarse tosco en el contacto con el balón. A esta altura, parece tener todo permitido. Palermo, como la Bombonera, ya traspasó lo tangible. Y si hay humo como ayer. Y si el estadio lleva un invicto de un año. Y si festeja los goles así, tapándose la cara… Entonces, habrá que pensar que los fantasmas existen. Y no son malos.