Dame tres Palermo y a brindar

Boca ganó ante el Atlas de Brindisi. Palermo convirtió los tres goles del partido de una manera fantástica, y así el xeneize demostró quién es el último libertador de América y dejó claro que dará pelea hasta llegar a la final.


Estaba en boca de todos que los xeneizes iban a tener un partido difícil, que el hecho de jugar en una cancha como la de Atlas iba a ser un problema. Pero nada de esto resultó así.

El estadio estaba lleno, con una capacidad para 60 mil personas, ni un alma cabía ya. Apenas unos pocos pudieron llegar ver el triunfo desde cerca y fueron los que alentaron a más no poder durante los 90 minutos.

El equipo de Ischia parecía nervioso, se lo notaba a Román nervioso; entrando a la cancha se podía ver cómo sus manos se movían sin cesar, abriendo y cerrando sus dedos de manera permanente; algo extraño en él, siendo el cabecilla del equipo, parecía que se encontraba algo inquieto. Pero poco a poco esta sensación fue desapareciendo.

Un equipo completamente seguro, equilibrado y ordenado era el que estaba en la cancha. Ya sea que fuesen los nervios, o las ansias, lo que le recorría el cuerpo y la mente tanto a Román como a todos los demás hinchas y jugadores que estaban adentro de la cancha, todo quedó barrido por la magia y la maravillosa actuación que tuvieron cada uno.

Y digo hinchas, porque eso es lo que son y en lo que se convierten cuando se ponen esa camiseta azul y oro, que los, y nos, llenan de alegría siempre.

Sin duda a alguna la excelente actuación de Martín a la hora de concretar, fue lo que más conmocionó y llenó de alegría a cada uno de los miles de hinchas que miraron el partido desde todas partes del mundo. Las tres excelentes definiciones hicieron que a más de uno se nos acelere el corazón, nos tiemblen las piernas, y se nos iluminen los ojos, y sobre todo al ver el beso del loco en la camiseta, después del primer gol, demostrando una vez más su amor por estos colores. Una nueva página se abre en su historia y quedará plasmada para siempre en la memoria y en el corazón de todos los bosteros.

Una vez más, y esta vez de manera fácil y sin complicaciones; no como otras tantas en que nos han hecho sufrir y nos llevaron los h.. a la garganta; logramos clasificar a la siguiente ronda. Tranquilos y en el final del primer tiempo, estábamos ya metidos en semifinales.

Por ahora disfrutemos del triunfo, que mañana será otro día y sin dudas, una vez más gracias boquita por alegrarnos la vida.

Luciana Franco

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