Los feroces de la Boca

La cancha no se mostraba nada fácil, nos enfrentábamos en su estadio frente a 70 mil hinchas que iban a alentar y a tapar las pocas voces bosteras que hasta allí habían podido llegar. A pesar de las dificultades que un viaje a Brasil pueda llegar a tener un hincha hace hasta lo imposible con tal de ver y estar con Boca.

Las banderas brasileñas adornaban el estadio, sus camisetas celestes y blancas tapaban cada lugar ínfimo que se podía llegar a ver. Ellos estaban seguros, confiados y creían, firmemente, que por jugar de locales podían llegar a sacar ventaja, y por qué no, aún mas, de poder clasificar a cuartos. Lo que no sabían era que Boca, hasta en los terrenos más pantanosos y más complicados, saca fuerza y ánimo para evitar que el rival sea superior, porque sabe que si pierde la confianza el rival se hace más fuerte y es ahí donde el partido se le puede complicar.

Pero nada de esto sucedió, los xeneizes salieron a la cancha como fieras hambrientas buscando una presa a la cual devorar y sin lugar a duda la consiguieron. Los brasileros apenas pudieron defenderse ante el ataque. Con un juego firme y claro en el medio de la cancha por parte de Román, habilitando jugadas magistrales tanto para Palermo como para Palacio, Boca atacó y se defendió maravillosa y perfectamente. El fondo de la cancha, con las actuaciones admirables de Morel y Cáceres, despejando algún que otro ataque brasileño, permaneció completamente resguardado.

Las voces de todos los presentes en el estadio se callaron al ver que el sueño brasileño se rompía y se les escapaba de las manos. El grito desaforado de todos los hinchas xeneizes, en el segundo gol, terminó de romper con las ilusiones de Cruzeiro de pasar a la siguiente ronda. Las lágrimas aparecían poco a poco en los ojos de los locales, al ver que ya sus puertas se iban cerrando, pero también aparecían en los rostros de los bosteros que se ilusionan; con festejar, nuevamente, un triunfo más, un logro más y; poder convertirse así en el bi de América.

Pero para esto todavía falta mucho, ahora nos queda esperar por el Atlas de México, que a pesar que ya los conocemos, no sabemos lo que el destino nos tiene preparado.

Cada partido tiene su historia y Boca tiene preparada la suya. Sufrimiento, alegría y sorpresa, son los sentimientos claves que se cruzan en cada partido. Las ansias, y el deseo de llegar cada vez más lejos, se presentan cada vez que Boca disputa un encuentro.

Esta vez los de Ischia supieron demostrar verdaderamente quién es el último campeón de la Copa y sin lugar a dudas falta mucho por demostrar, solo resta esperar un poco más, sólo que hay que ir despacio y sin perder la calma, como diría un respetado técnico, tenemos que ir “paso a paso”.

Luciana Franco




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