¿Lo grita el Loco?

Palermo busca su gol numero 180 en Boca, que visita a Gimnasia (LP), rival al que el Titan mas goles le hizo. El Xeneize quiere sumar de a tres para treparse a la punta y el Lobo necesita despegar.

En su carrera hacia el campeonato, Boca tendrá una escala difícil. Esta tarde, a las 19.30, visitará a Gimnasia en La Plata. Con el condimento de Martín Palermo en el ataque azul y oro, su pasado en Estudiantes y su presente goleador. Con el karma de visitante despojado del cuerpo del equipo de Carlos Ischia, que quebró la racha en San Juan, hace siete días. Con un solo cambio, Neri Cardozo por Lucas Castromán, y toda la responsabilidad para no descuidar un torneo en el que una combinación de resultados puede permitirle capturar la punta. En el Estadio Unico, el árbitro será Carlos Maglio y la televisación estará a cargo de TyC Max.Después del éxito ante San Martín, la semana de Boca tuvo un contorno de paz. Aunque sólo en el ámbito estrictamente futbolístico. Porque el sacudón dirigencial que provocó la reasunción de Mauricio Macri dejó coletazos. Al margen de la política, Boca se entrenó con el objetivo de llegar lo mejor posible a este fin de semana. Y aunque en un principio se creyó que Hugo Ibarra y Pablo Ledesma volverían a ser titulares, Ischia sorprendió con Cardozo. El técnico prefiere que el cordobés y el formoseño vuelvan a jugar el jueves, ante Atlas, por la Copa Libertadores. Por eso Neri, que habitualmente juega por la izquierda, será volante por derecha. Y Jonatan Maidana estará detrás de él.Adelante estará Palermo en su ciudad, la misma de Francisco Varallo, a quien quiere alcanzar como máximo goleador de la historia del club en el profesionalismo. El año pasado, en la Bombonera, el Titán gritó póquer ante Gimnasia. Y fue Carlos Kletnicki, el arquero del equipo platense que esta tarde volverá a estar bajo los tres palos, quien los sufrió en carne propia. “Ya me hizo suficientes goles, espero que este domingo no haga más”, dijo el número uno.Gimnasia no pasa un buen momento. No estarán Federico Domínguez ni Andrés Alderete, ambos suspendidos por cinco amarillas. Retornará Jorge San Esteban, un emblema. Y también, Diego Alonso, recuperado de una mialgia. El ídolo uruguayo reemplazará a Juan Cuevas. ¿Estará Diego Villar, flamante refuerzo proveniente de Arsenal, en el banco de suplentes?

Unico. Palermo quiere pegar su 180° grito en Boca justo hoy ante Gimnasia, rival que más lo sufrió, y en un estadio donde ganó siempre y ya metió cinco goles. ¡Acción!

No, no hay otro.Es al único equipo al que le convirtió cuatro goles en un partido. Es al único al que le hizo tantos (12) en su carrera. Es al único al que le metió seis en las últimas cuatro veces que se enfrentaron. Y es al único al que le ganó esas mismas cuatro veces. Es al único al que odia desde la cuna, claro. Y si él dice que ya no es especial, no le crea. No puede ser casualidad que justo Gimnasia sea el rival al que pueda convertirle su gol 180, el del récord, el más histórico de todos los goles históricos que convirtió; y que sea en su ciudad, en la que no pierde desde hace ocho años. No puede ser obra del azar que sea en un estadio, el Unico, que siempre lo vio gritar: tres goles ante Estudiantes (Clausura 2007), uno a Racing (Clausura 2006) y otro más al rival de esta tarde (Apertura 2006). Tres victorias, nueve puntos y cinco gritos. No. Son esas cosas que sólo le suceden a él. Porque él, Martín Palermo, es único.”No me puedo obsesionar, por experiencia lo digo. Me pasó de estar un tiempo sin convertir y me iba del partido por estar pendiente de un gol”, aclara el Loco, tratando de calmar ansiedades. Porque desde que arrancó el 2008 da la sensación de que el mundo Boca gira alrededor de sus goles. Cinco lleva convertidos desde que empezó el año: dos a River en los amistosos estivales y tres en el Clausura (uno de volea ante Argentinos y dos a los Sanjuaninos). Justamente, el que metió en el primer superclásico del verano dio la vuelta al mundo, generó polémicas, y fue denominado “el gol del murciélago”, por haberlo hecho colgado del travesaño. Más tarde, en el debut en la Bombonera, la revista española Don Balón le entregó la Bota de Oro 2007 al goleador latinoamericano, por sus 24 festejos (además había hecho seis por copas) de la temporada. Fue elegido por los lectores de la página de la FIFA como el mejor cabeceador del mundo. Y más: hace algunas semanas, la marca que lo calza abrió una página web para votar por sus mejores goles (primero figura el 3-0 a River, por la Libertadores 2000) y lanzará una edición especial de sus botines azul y oro. Y hasta la página de apuestas bwin está hablando de su récord. Porque, claro, con el doblete a San Martín, quedó a un paso (cabezazo, zurdazo, derechazo o lo que fuere), de convertirse en el máximo artillero del club en el profesionalismo. No son pocas las razones que llevan a pensar que esta tarde será la tarde. Porque desde que Gimnasia ascendió, en 1985, Boca sólo perdió una vez (2 a 1, por el Clausura 2000 y, sí, Martín también hizo un gol) y ya lleva ocho años de invicto en La Plata. Porque nunca dejó ni un punto en el Estadio Unico. Porque Boca le convirtió a Gimnasia 14 goles en los últimos cuatro partidos. Porque Martín quiere, y sus compañeros también, ser el goleador del torneo. Porque quiere, además, alcanzar y pasar el récord de Francisco Varallo en la ciudad en las que ambos nacieron (“Qué Pancho venga a la cancha. El hizo su gran historia y es lindo que ahora a mí me esté pasando esto. Ojalá lo pueda ver y disfrutar como yo”, dijo el Loco). Y porque Martín es así. Impredecible. Imparable. Incontrolable. Unico.

Para recortar y llevar a La Plata. La cuenta regresiva del Loco hoy puede llegar a su fin. Aunque, claro, en el partido siguiente irá por otro desafío.
Fuente: Diario Olé 02/03/2008

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